La histérica que llevo dentro

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OPINIÓN

Ayer escuché una frase impresionante :“ la psicología se desarrolló gracias a las histéricas”. Así de simple. Al parecer Freud se dio cuenta que a diferencia de lo que ocurre con las enfermedades mentales, la psiquiatría no tenía nada que hacer con las histéricas.

Y de ahí nace el psicoanálisis, el ir al psicólogo a conversar, el contarle todos tus problemas a un extraño y luego pagar por eso.

Yo me pregunto ¿habrán habido siempre histéricas? ¿O en el siglo XIX las histéricas empezaron a multiplicarse como conejos?

Ojo, que la respuesta no la sé, si alguien la sabe, me lo deja como comentario abajo del Post. Igual es buena onda ,cuando te comentan cosas, así, uno no se siente hablando sola. Dedo gordo para arriba más carita feliz para él que me escriba.

Pero aunque no sé la respuesta, mi intuición me dice que la vida que llevamos hizo que las histéricas se masificaran.

¿Bueno, pero quiénes son las histéricas? Sí , ya sé que cuando leíste esa palabra como que algo te molesto. ¿te sentiste identificada? Seguro pasaste a descartarlo rápidamente. – Sí, es verdad que me enojo, pero no soy una histérica, no le pongamos. O quizás te acordaste de tu mamá con sus cachetadas voladores diciéndote “dime cualquier cosa menos histérica o neurótica, eso si que no te lo voy a aguantar”. Y es que todas las mujeres le tenemos fobia a ser histéricas. En jerga común quién no le ha preguntado a la amiga, – ¿qué opinai? ¿está bien que le diga lo que me molestó al Pepito, o seré muy bruja?

¡Sí chiquillas! Todas le tememos a la bruja que llevamos dentro. ¿Pero, cómo vamos a ser el elemento más maravilloso de la creación y al mismo tiempo unas brujas histéricas?

Quiero aclarar que no estoy hablando de la histeria femenina clínica que hablaba Freud, sólo me cuelgo de esa expresión para hablar de la histeria común que todos conocemos. La clásica mina histérica.

¡De nuevo, sí, podemos ser ambas! Vivan los opuestos y todo lo que conllevan. Esa pena que luego nos permite valorar la felicidad, esa noche que nos hace disfrutar el día, ese día que nos hace añorar la noche. Esa luz que es reflejo de la oscuridad, ese cansancio que es resultado de la energía, ese hombre que es espejo de esa mujer.

Bueno, y como yo también llevo a mi histérica dentro, a la cual a partir de hoy llamare Ana, acabo de googlear la palabra histérica. Sí lo hice, no fuera a ser cosa que se dieran cuenta que no tengo idea de lo que estoy hablando, y que ustedes me están leyendo sólo porque escuché una frase que me pareció genial. Así que mejor prevenir.

Definición de histérico, -ca :

  Se aplica a la persona que padece histeria (trastorno nervioso).

  Se aplica a la persona que se encuentra en un estado de gran nerviosismo o excitación y manifiesta sus sentimientos o emociones de forma exagerada o descontrolada.

3    adj. Relativo al útero.

Obvio que tenía que estar metido el útero en el cuento. Y no porque el diccionario lo haya desarrollado un hombre. No, sino que porque la definición tiene razón.

De los histéricos (machos) no voy a hablar, porque aun no me crece nada entre las piernas que me permita hablar con propiedad de un sexo que solo se manifiesta en la mitad de mi ADN y del que no he vivenciado nada.

Pero las histéricas estamos ultra relacionadas con el útero, sí, con ese ciclo que viene una vez al mes a recordarnos que somos mujeres. A recordarnos que igual que la luna, tenemos un ciclo de 28 días. Imagínense la bendición. El astro más importante en relación a la tierra está conectado energéticamente, inconscientemente, míticamente, divinamente, como quieran llamarlo, con la mujer.

¿Y qué es la luna sino armonía? Entonces ¿por qué soy histérica? ¡tranquila! Ya viene la respuesta.

Resulta que Freud tenía razón en algo, la psiquiatría nunca iba a curar a las histéricas (como adjetivo calificativo). Y esto es porque no había nada que curar. La histeria no es más que el otro lado de la moneda de la armonía. Como diría Jung, parte de dos opuestos.

Todos tenemos dentro una mujer dulce, amable, linda a la que queremos. Y al mismo tiempo, a una bruja histérica a la que tratamos de ocultar.

No se ustedes pero a mi me encantaría salir a caminar y sólo toparme con mujeres armónicas y que las brujas histéricas desaparecieran del planeta.

Bueno la respuesta es: deja de pelear con tu perra, bruja, histérica o neurótica otra yo, y escúchala, háblale, quiérela, abrázala.

Así de loca (aunque no es necesario que lo hagan en voz alta en la calle, ¡por favor!). La histérica siempre aparece porque le pasa algo o quiere algo.  Una vez que lo obtiene, o lo hace consciente se va a dormir, dejándole todo el espacio a esa tú que tanto te gusta.

Apenas sientas que tu histérica, va a aparecer, porque todas conocemos muy bien nuestros síntomas pre-histeria; cuando todo te empieza a desesperar un poco, cuando la gente lenta ya no te parece zen, sino LENTA, cuando empiezas a empujar a la gente en el metro, cuando tocas la bocina…detente, tu histérica está a punto de aparecer.

Detente, obsérvate, ve que necesitas y entrégatelo.

Amor, compasión, compañía, un beso, sexo, un abrazo, un psicoanálisis, comida, un masaje, vacaciones, lo que sea.

Solo aceptándonos completamente podemos sacar lo mejor de nosotras mismas.

Tú eres la encargada de ti misma. Y tu primera misión en el mundo es ser feliz. Cada vez que trates mal a “esa parte de ti”, más se va a aferrar a tu persona. Pero si la abrazas, te aseguro que al ratito se va a ir a dormir.

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