¿Estoy o no a favor de la ley de aborto?

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¿Estoy o no a favor de la ley de aborto? Si estoy a favor seguramente soy de izquierda, liberal, egoísta y weona por no entender que los fetos son vida y que sienten. Si estoy en contra, soy de derecha, pechoña y probablemente rica, ya que si alguna vez necesito hacerlo, simplemente viajaré y luego me confesaré el domingo.

Así de absurdo se sintetiza todo lo que leo en la redes sociales sobre una discusión tan delicada como la ley de aborto en Chile en 3 causales.

Es que realmente me impacta que estamos convencidos de que tenemos la razón en todo, de que somos superiores, de que la vida humana es lo más importante que existe y que todos tenemos derecho a opinar, juzgar o decidir sobre el otro.

Yo no abortaría en ninguna de las 3 causales, o por lo menos soberbiamente es de corazón lo que siento hoy. Pero eso es porque siempre me he sentido un poco Juana de Arco y el sufrimiento es algo que cada día me asusta menos. Porque cuando uno fue y volvió, le empiezas a perder el miedo al dolor.

Yo no abortaría, así como tampoco me haría una eutanasia, porque creo que el camino de vida que nos toca tiene un sentido. Es parte del camino de nuestra alma por ir en cada etapa aprendiendo más, fortaleciéndose, llenándose de sabiduría y de compasión. Yo siento que tomar cualquiera de esos dos caminos sería quitarle a mi vida un capitulo de aprendizaje. Y en este momento me siento fuerte, y quiero creer que lo podría vivir.

Yo no abortaría porque por mis creencias, creo que son situaciones que me aportarían karma. No porque hice algo malo, sino que porque no atravesé la prueba. Es decir creo que me va a volver a tocar, ya sea en esta vida, en el cielo, o en mi experiencia con los gusanos. Si me tocó, prefiero vivirlo, ahogarme en ellos, aprender y hacerme invencible.

Pero yo no puedo pedirle a otro que sienta lo que yo siento, que tenga mis creencias, o que esté dispuesto a sufrir. Nos unimos en países o comunidades con el fin de organizarnos, de hacerlo más fácil. De compartir el agua y la luz. Pero por deformidades de poder terminamos creyendo que el objetivo de las agrupaciones es que unos opinen de las vidas de los otros. O que unos pocos dominen a las masas. Que incomprensión más grande de la vida humana.

La vida es un regalo maravilloso y sí, hay que cuidarlo. Y acá me surgen algunas preguntas. Yo porque también soy humano, valoro más la vida humana. Así como porque soy Sánchez, valoro más la vida de un familiar y porque soy chilena valoro más la vida de un chileno. ¿Pero está esto bien? Entiendo que está bien para mí, pero no creo que esté bien como principio ético. No me parece. La vida por si sola no se si es algo que hay que defender a toda costa. Por ejemplo, si alguien me estuviera torturando a un nivel macabro, como cuando estás viendo una película y no puedes sostener la vista por lo fuerte de la imagen, yo pensaría en quitarme la vida. Porque así como no le tengo tanto miedo al dolor espiritual, el dolor físico me da pánico. Pero esa soy yo.

Si hay una niña de 14 años, que no tiene la fuerza, que varsamente hoy siento yo ( ya que nadie me ha violado) de seguir adelante con su embarazo. Yo no soy nadie para juzgarla y creo que debe poder hacerse un aborto en un lugar limpio, acompañada y sin riesgo a irse presa como si fuera un delincuente. Si fuera mi hija, trataría de que tuviera ese hijo, solo si, emocionalmente ella fuera capaz. Pero no es mi hija, y si lo fuera, y si no es capaz, ¿la voy a obligar a esa tortura?

¿Y la vida de esa guagua? Creo que mientras sea en las primeras semanas de gestación, conscientemente no sabrá lo que le pasó. Sentirá lo mismo que millones de embarazos que no llegan a termino. Y su alma tendrá la oportunidad de nacer en otro cuerpo, no perderá la oportunidad de vivir. Creo que si ese embarazo siguiera en pie puede nacer y tener una vida maravillosa. O puede nacer vivir años de su vida en el Sename, a los 11 empezar a consumir pasta base, a los 14 asaltaría a alguien violentamente y a los 15 alguien estaría haciendo una marcha porque se pudra en la cárcel. ¿Y su mamá? No lo sé. Creo que en cualquiera de los dos casos va a necesitar mucha ayuda para volver a ser feliz. No se si yo estaría más tranquila sabiendo que abandoné a mi hijo y no logró ser adoptado y que vivió toda su vida en condiciones de miseria. O si aborté, siendo consciente que le generé un dolor, con la esperanza de que volvió a nacer en otro lugar o peor quizás simplemente no le tocaba venir. Porque queramos a no, el que su madre no quiera llevar a termino su embarazo, es parte de su destino.

Y así puedo detallar las 3 causales. Que la madre al final no se murió o que la guagua inviable hoy tiene 10 años.

Ninguna de las 3 causales obliga a una mamá a hacer algo que no quiere. Pero las 3, protegen a familias que está viviendo algo muy doloroso, para que tomen la decisión que ellos creen que es la menos dolorosa para ellos como familia, incluyendo al ser que viene en camino, no olvidándose de él.

Sueño con un mundo sin violadores, sueño con un mundo en que todos tuviéramos la capacidad emocional de sobreponernos a una violación y decidir tener y cuidar a esa guagua. Creo que una mujer que lleva a termino un embarazo inviable va a aprender enormemente en esos meses y también creo que va a sufrir. Creo que si una madre lleva un embarazo a termino que pone en peligro su vida y ella muere, hizo un acto de amor maravilloso por su hijo, pero si decide no hacerlo, si decide cuidar a sus hijos ya vivos estoy segura que también es un acto de amor. Y si sólo decide que no quiere morir, ¿puedo realmente entrar a opinar?

Que la ley es una puerta para………ahí es donde lo único que se expresa es la falta de entereza de cada ser humano. Toda ley tiene un resquicio legal para que alguien pueda hacer lo que quiera. Pero si nos vamos por ahí no habrían leyes.

Tenemos que confiar de que como comunidad nos agrupamos, porque agruparnos es un beneficio para todos. Y que hacemos leyes para cuidarnos. Para compartir el agua y la educación, para protegernos y ser más felices.

Prefiero que un par de pelotudas se aprovechen de una ley, a que miles de mujeres en situaciones en las 3 causales no puedan elegir libremente.

Tenemos que movilizarnos como sociedad y dejar de darle toda nuestra atención a una ley que su espíritu es darle alternativas a familias en momentos de mucho dolor. Y si somos pro vida poner nuestra atención en que esas familias decidan traer a esos niños al mundo porque su vida va a ser maravillosa. Porque la mamá va a tener un tratamiento maravilloso que la va a hacer sanar todo lo que vivió y va a poder amar y querer a su hijo. O que va a tener una vida maravillosa porque en 3 meses va a ser adoptado.

O movilizarnos para que no hayan mujeres solas teniendo que mantener a sus 5 hijos, y que si quieren dar la vida por su hijo que está por nacer sean libres de hacerlo. O que si deciden que no se pueden dar ese lujo no terminen abortando solas, con miedo, en lugares insalubres como si fueran una escoria humana, cuando son la fuerza de nuestro país.

Para que las mujeres con “niños inviables” puedan económicamente sostener esa situación y puedan tener si quiera la alternativa de querer mantener su embarazo. Porque estoy segura que muchas ni siquiera pueden darse esa alternativa.

Sueño con un país mejor, con menos pobreza, mejor educación, con seres humanos llenos de plena consciencia viviendo en armonía.

Pero mientras llegamos a ese punto no podemos seguir debatiendo con estereotipos, o con prejuicios y dejar a los más desamparados solos en momentos de tanto dolor.

Mi hermano murió sólo. Después de intentar matarse 3 veces, murió sólo. No lo pudimos acompañar porque no quisimos entender que el no podía vivir más con el sufrimiento que él tenía adentro. Queríamos que luchara. Porque creemos en la vida. Pero él no quería vivir más, no podía vivir más. No voy a postular aquí una ley de suicidio asistido porque no se me ocurre un proyecto más complejo y creo que al ser humano nos faltan millones de años de evolución para lograr tener esa abertura y compasión con un alma que sufre. Pero a través de su historia si se lo que es no aguantar el sufrimiento, y nadie te puede obligar a vivir en constante dolor. Mi hermano fue un guerrero, y cuando no pudo más, hubiera dado lo que fuera por haberlo visto partir, tomándole la mano y diciéndole que todo iba a estar bien. A pesar de que lo único que quería era que él pudiera vivir. De la misma manera una mujer que aborta no toma una decisión fácil. Es una mujer que en un momento de mucho dolor, toma una decisión y como país hoy tenemos la posibilidad de crear una ley que la amparé y acompañe en el proceso.

No tengo que haber abortado para poder escribir del tema con un súper titulo de “yo aborte…..” sólo tengo que haber conocido el sufrimiento y la soledad para debatir con altura de miras leyes que intentan apaciguar ese dolor.

Se que mi dirán que en el caso de mi hermano el actuó sobre su propio cuerpo. Pero cortémosla de sutilezas. En el caso del aborto también es así. Creo que toda mujer que aborta al hacerlo, siente que muere una parte de ella. Es su cuerpo, es su hijo, es su entraña, es una decisión personal y dolorosa. Y desmembrarla y analizarla según si es su cuerpo o no, según si tiene dedos o no, según si la violaron en verdad o lo inventó es una falta de empatía, de compasión y de humanidad terrible. Eso no es ser próvida, es ser prosufrimiento.

Acepto todos los argumentos a favor y en contra de la ley que ponen su foco en el dolor de esas familias. Incluso creo que el aborto en algunos casos puede generar más dolor. Sólo creo que no es mi decisión. Me niego a seguir escuchando argumentos que no empaticen con el dolor y que traten de legislar como si esto fuera legislar sobre si me como o no una manzana.

Con lo largo que me fui, no se si alguien llegue hasta aquí. Pero entre tanto argumento sin sentido ya ni yo sabía que sentía o opinaba. O peor aun no me atrevía a averiguarlo. Por miedo a ser canuta o asesina. Así que decidí descubrirlo, y porque no …..compartir.

Aprovecho a decir que admiro profundamente a las mujeres que en las 3 causales deciden continuar con sus embarazos. Y también respeto y acompaño en su dolor a las que toman la decisión de no hacerlo. Y porque no decirlo, también las admiro por tener que tomar esa difícil decisión.

Pido por un mundo mejor, y espero que yo que tuve la oportunidad de nacer pueda ayudar a sembrar un poco más.

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